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Descripción:
Es una figura femenina, sentada en un trono, con las sienes ceñidas por
una corona, que mira fijamente ante sí, con expresión firme y resuelta.
Pero la expresión de su rostro no se asemeja a la de la Papisa y la
impasibilidad que de ella emana no induce a una serena tranquilidad, sino
a la vigilancia. Con la mano izquierda empuña el cetro que se extiende
hacia el hombro, símbolo de la autoridad, y con la derecha mantiene firme
un escudo en cuyo centro campea un águila dorada. Se intuye que el tejido
de su ropaje debe ser precioso, de la suavidad de los pliegues y de lo muy
elaborado de su confección, signo de cierta complacencia de su poderío,
pero a sus espalda dos alas indican el componente espiritual que la
sostiene. Esta carta es muy fuerte y ejerce una notable influencia en las
que se encuentran próximas; influencia, por cierto, muy positiva. Exhala
certidumbre y esta sensación emana del cartoncito, transmitiendo a quién
la interpreta una corriente de magnetismo. Es un arcano muy satisfactorio,
porque infunde, totalmente, la idea de la capacidad intelectual y
volitiva, de la sabiduría y de la dignidad.
Significados adivinatorios
Al derecho: Inteligencia
fecunda, buena erudición y gran creatividad, dignidad, autoridad,
maternidad, bienestar material, acción, resultados prácticos obtenidos
gracias a la voluntad, mujer dotada de gran sentido práctico y
decisión.
Al revés:
Enemiga, esterilidad, embarazo no deseado, ignorancia, arrogancia,
presunción, autoritarismo, despotismo hacia los hijos, peleas,
desacuerdos.
Combinaciones
de máxima con la Emperatriz al derecho:
Emperatriz al lado de la
Templanza: capacidad de adaptación.
Emperatriz al lado de la Luna:
atención, bajo el punto de vista
físico, al funcionamiento de vuestras arterias. Emperatriz
al lado del Mundo:
extraordinario éxito debido al encanto
personal. Emperatriz
al lado de las Estrellas:
una mujer os protege, utilizando su
energía psíquica.
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